Estoy profundamente indignado. Es una lástima darnos cuenta en el tipo de sociedad en el que vivimos y la impunidad, corrupción y porquería que nos rodea.
Hecho innegable: Más de 60 niños fueron violados por un sacerdote en Puebla en los 90's, el caso quedo impune. Después 25 niños más fueron violados en Los Angeles por el mismo sacerdote al ser reubicado para encubrir las violaciones anteriores. Actualmente: La iglesia católica representada por el cardenal Norberto Rivera y sus compinches continúan haciéndose bien pendejos en el asunto y, aunque no niegan los casos de violación, siguen buscando la manera de proteger tanto al sacerdote violador como a todas las personas que fueron culpables de encubrir los actos enfermos de aquel sacerdote. ¿Qué nos pasa? ¿Por qué en México una persona con poder, dígase sacerdote, político, empresario, hijo del presidente, etc. puede realizar actos ilegales, atrocidades, barbarie, lucro y hasta delitos sexuales y mantenerse impune? ¿Cómo es que existe gente que los defienda?
Es triste ver como se utiliza la fé, la buena voluntad, la estupidez e ignorancia en la que el pueblo mexicano esta hundido para el beneficio de unos cuantos... y nadie hacemos nada...
la pregunta es: ¿y cuando tú o yo seamos las víctimas? ¿o tu hermana o hermano? ¿o tus seres queridos?
Tal vez ese día no pensaremos más que son hechos aislados, problemas de otros, gente que nada más la hace de pedo por nada, tal vez no nos parezca correcto que manden la fuerza pública a que nos calle enmedio de nuestra tragedia, tal vez tú o yo hagamos algo al fin...
pero, ¿hasta entonces?.
Les transcribo un fragmento del testimonio de uno de los niños violados por el padre Nicolás Aguilar Rivera y su foto... piensa que pudo ser cualquiera de nosotros.
"Recuerdo perfectamente cómo era el lugar. Tenía una cama, un espejo y otros pocos muebles. Me agarró de los brazos y me contó una historia sobre un tumor que supuestamente tenía en el estómago. Me agarró muy fuerte las manos y me las puso a su alrededor, pidiéndome que le tocara el tumor. Luego se desabrochó el pantalón y puso mis manos en su pene... Yo sentí mucho miedo, no sabía qué hacer."
Sergio repite: "Es un trauma, un trauma, un trauma. Yo era un niño aterrorizado". Continúa: "En ese momento me dijo: '¿Quieres morirte? ¿Quieres que se muera tu mamá? ¿Verdad que no? Pues entonces hazme así'. Me puso su pene en la boca. Y se vino".